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	<title>Comentarios en: Hay algo allá afuera: Lanzamiento del disco Témpera de Manuel García</title>
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	<description>Nuestra música. Toda la música. [1.7]</description>
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		<title>Por: niko</title>
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		<dc:creator>niko</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Sep 2008 19:33:12 +0000</pubDate>
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		<description>Stgo. 22 de Agosto de 2008&lt;br&gt;Esperé los colores, aunque después de la tercera vez que fue pedida a gritos por una mujer como que quise no escucharla, como para no darle el gusto a la mina por desubicada.  Y es que los colores es una canción muy especial, es como esas cosas que uno siempre pide, que en secreto desea… que alguien joven y talentoso sea capaz de encarnar a Violeta Parra, que alguien sin imitarla haga lo mismo que ella, en ese nivel, que sin ser pretencioso logre estar a la altura del más grande.&lt;br&gt;Y eso hizo el Manuel con Los Colores, por eso esperaba yo que la cantara, pero la mujer esa, la incontenible, gritaba una y otra vez: los colores!!!!... -bueno leerlo ahora suena intolerante para quien no fue a la presentación de Témpera-. Pero después de escuchar a los idiotas que pedían canciones y hacían comentarios burdos, igual daba lata.&lt;br&gt;Mmm, empezar este artículo con rabia y emoción por la música es un poco lo que dio Manuel esa noche.&lt;br&gt;Un Manuel satisfecho, con un deseo inmenso, pero ala vez inseguro por el grado gigante de anhelar mostrar su trabajo, un Manuel muy trabajador.  &lt;br&gt;Yo sentí que estaba molesto el Manuel, como que algo había que no lo sacaba del rol de trabajador incansable, como que aun no disfrutaba él mismo de su fruto, como que presentar las canciones eran parte del trabajo (que él hace muy bien), por eso como que lo sentía molesto, o incómodo, como que él trabaja en un estricto caos individual, un caos artístico creativo dentro de sus propias fronteras, un caos controlado, y esa noche el caos se mezclaba con lo ajeno, con los idiotas intoxicados hablando sandeces.&lt;br&gt;Yo pensé, bueno, igual disfrutaré la presentación, y en eso estaba cuando una mina pide que apaguen la luz.&lt;br&gt;Y Manuel responde a su patrón como un buen trabajador, que se apague, pero luego reflexiona y confiesa que necesita verles las caras quienes lo acompañan, y empieza el Manuel a relajarse. A ser Manuel artista, Manuel creador. Y en eso estaba él cuando en la danza de las libélulas empezamos a corear su canción, y de ahí en adelante la conexión se volvió un gran puente de energía con quienes entienden que una presentación del trabajo es eso, y no un show en el que se le grita al artista la canción que debe tocar. &lt;br&gt;Manuel, la voz de hombre más maternal que se puede escuchar en vivo, embelezaba con su música e interpretación.&lt;br&gt;Brillante artista, gran trabajo, hombre genial.&lt;br&gt;Me llevó hasta Arica varias veces con sus canciones, y se lo agradezco, no viajo a ese paraíso desde hace dos años, pero en el teatro, junto a su hermano Diego, sentí el olor y la tibieza de la brisa de la Chinchorro y de la Lisera, sentí el abrazo ruidoso de las olas en los tetrapodos.&lt;br&gt;Sentí el calor de la noche con la gente de Arica.&lt;br&gt;Después tocó los colores, y no me pareció una canción de Violeta Parra, era una canción  de Manuel García golpeándose el pecho y gritando “siempre era rojo, rojo por siempre”…y me gustó más la canción.&lt;br&gt;Brillante el Manuel, si crece más será para él mismo, pues como artista ya está grande.&lt;br&gt;Cantó todo lo que quería escuchar, al punto de no extrañar gato, ni las meninas. &lt;br&gt;De lo otro, ahh.&lt;br&gt;El cuarteto de cuerdas.&lt;br&gt;La versión del Arado con la fragilidad y fuerza de la violinista.&lt;br&gt;El muchacho del bombo que parecía que se iba a despegar del Manuel, pero que jamás se alejó&lt;br&gt;Las afinadas de guitarra y la gente en los pasillos.&lt;br&gt;Los duelos soberbios pero amistosos de la virtud.&lt;br&gt;Todo parte de las anécdotas que se pueden nombrar para confirmar que se estuvo ahí.&lt;br&gt;Para el final Chinoy, que humilde como que no quería subir, como que desde ya agradecía con su caminar.  El abrazo entre ambos amigos, un abrazo de amor, como los del Chinoy.&lt;br&gt;Hablar de ti, tengo la certeza en el alma de que fue escrita frente al mar ariqueño, y Chinoy lo sabe, y lo respeta, como respetan el mar los porteños, por eso la canta distinta y pide con la mirada a Manuel que participe.&lt;br&gt;Carne de gallina, y Chinoy con su ataque a la guitarra hace desaparecer a los idiotas que interrumpen, y con su gigante humildad intimida, e intima.&lt;br&gt;Quedé satisfecho de mi hambre musical.&lt;br&gt;Salí tarareando las piedras…. bello como tuuuuuuu.&lt;br&gt;Gracias Manuel, por el viaje, por la música, por la magia.</description>
		<content:encoded><![CDATA[<p>Stgo. 22 de Agosto de 2008<br />Esperé los colores, aunque después de la tercera vez que fue pedida a gritos por una mujer como que quise no escucharla, como para no darle el gusto a la mina por desubicada.  Y es que los colores es una canción muy especial, es como esas cosas que uno siempre pide, que en secreto desea… que alguien joven y talentoso sea capaz de encarnar a Violeta Parra, que alguien sin imitarla haga lo mismo que ella, en ese nivel, que sin ser pretencioso logre estar a la altura del más grande.<br />Y eso hizo el Manuel con Los Colores, por eso esperaba yo que la cantara, pero la mujer esa, la incontenible, gritaba una y otra vez: los colores!!!!&#8230; -bueno leerlo ahora suena intolerante para quien no fue a la presentación de Témpera-. Pero después de escuchar a los idiotas que pedían canciones y hacían comentarios burdos, igual daba lata.<br />Mmm, empezar este artículo con rabia y emoción por la música es un poco lo que dio Manuel esa noche.<br />Un Manuel satisfecho, con un deseo inmenso, pero ala vez inseguro por el grado gigante de anhelar mostrar su trabajo, un Manuel muy trabajador.  <br />Yo sentí que estaba molesto el Manuel, como que algo había que no lo sacaba del rol de trabajador incansable, como que aun no disfrutaba él mismo de su fruto, como que presentar las canciones eran parte del trabajo (que él hace muy bien), por eso como que lo sentía molesto, o incómodo, como que él trabaja en un estricto caos individual, un caos artístico creativo dentro de sus propias fronteras, un caos controlado, y esa noche el caos se mezclaba con lo ajeno, con los idiotas intoxicados hablando sandeces.<br />Yo pensé, bueno, igual disfrutaré la presentación, y en eso estaba cuando una mina pide que apaguen la luz.<br />Y Manuel responde a su patrón como un buen trabajador, que se apague, pero luego reflexiona y confiesa que necesita verles las caras quienes lo acompañan, y empieza el Manuel a relajarse. A ser Manuel artista, Manuel creador. Y en eso estaba él cuando en la danza de las libélulas empezamos a corear su canción, y de ahí en adelante la conexión se volvió un gran puente de energía con quienes entienden que una presentación del trabajo es eso, y no un show en el que se le grita al artista la canción que debe tocar. <br />Manuel, la voz de hombre más maternal que se puede escuchar en vivo, embelezaba con su música e interpretación.<br />Brillante artista, gran trabajo, hombre genial.<br />Me llevó hasta Arica varias veces con sus canciones, y se lo agradezco, no viajo a ese paraíso desde hace dos años, pero en el teatro, junto a su hermano Diego, sentí el olor y la tibieza de la brisa de la Chinchorro y de la Lisera, sentí el abrazo ruidoso de las olas en los tetrapodos.<br />Sentí el calor de la noche con la gente de Arica.<br />Después tocó los colores, y no me pareció una canción de Violeta Parra, era una canción  de Manuel García golpeándose el pecho y gritando “siempre era rojo, rojo por siempre”…y me gustó más la canción.<br />Brillante el Manuel, si crece más será para él mismo, pues como artista ya está grande.<br />Cantó todo lo que quería escuchar, al punto de no extrañar gato, ni las meninas. <br />De lo otro, ahh.<br />El cuarteto de cuerdas.<br />La versión del Arado con la fragilidad y fuerza de la violinista.<br />El muchacho del bombo que parecía que se iba a despegar del Manuel, pero que jamás se alejó<br />Las afinadas de guitarra y la gente en los pasillos.<br />Los duelos soberbios pero amistosos de la virtud.<br />Todo parte de las anécdotas que se pueden nombrar para confirmar que se estuvo ahí.<br />Para el final Chinoy, que humilde como que no quería subir, como que desde ya agradecía con su caminar.  El abrazo entre ambos amigos, un abrazo de amor, como los del Chinoy.<br />Hablar de ti, tengo la certeza en el alma de que fue escrita frente al mar ariqueño, y Chinoy lo sabe, y lo respeta, como respetan el mar los porteños, por eso la canta distinta y pide con la mirada a Manuel que participe.<br />Carne de gallina, y Chinoy con su ataque a la guitarra hace desaparecer a los idiotas que interrumpen, y con su gigante humildad intimida, e intima.<br />Quedé satisfecho de mi hambre musical.<br />Salí tarareando las piedras…. bello como tuuuuuuu.<br />Gracias Manuel, por el viaje, por la música, por la magia.</p>
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		<title>Por: niko</title>
		<link>http://www.aldealocal.com/hay-algo-alla-afuera/lanzamiento-tempera-manuel-garcia/comment-page-1/#comment-325</link>
		<dc:creator>niko</dc:creator>
		<pubDate>Mon, 15 Sep 2008 15:33:12 +0000</pubDate>
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		<content:encoded><![CDATA[<p>Stgo. 22 de Agosto de 2008<br />Esperé los colores, aunque después de la tercera vez que fue pedida a gritos por una mujer como que quise no escucharla, como para no darle el gusto a la mina por desubicada.  Y es que los colores es una canción muy especial, es como esas cosas que uno siempre pide, que en secreto desea… que alguien joven y talentoso sea capaz de encarnar a Violeta Parra, que alguien sin imitarla haga lo mismo que ella, en ese nivel, que sin ser pretencioso logre estar a la altura del más grande.<br />Y eso hizo el Manuel con Los Colores, por eso esperaba yo que la cantara, pero la mujer esa, la incontenible, gritaba una y otra vez: los colores!!!!&#8230; -bueno leerlo ahora suena intolerante para quien no fue a la presentación de Témpera-. Pero después de escuchar a los idiotas que pedían canciones y hacían comentarios burdos, igual daba lata.<br />Mmm, empezar este artículo con rabia y emoción por la música es un poco lo que dio Manuel esa noche.<br />Un Manuel satisfecho, con un deseo inmenso, pero ala vez inseguro por el grado gigante de anhelar mostrar su trabajo, un Manuel muy trabajador.  <br />Yo sentí que estaba molesto el Manuel, como que algo había que no lo sacaba del rol de trabajador incansable, como que aun no disfrutaba él mismo de su fruto, como que presentar las canciones eran parte del trabajo (que él hace muy bien), por eso como que lo sentía molesto, o incómodo, como que él trabaja en un estricto caos individual, un caos artístico creativo dentro de sus propias fronteras, un caos controlado, y esa noche el caos se mezclaba con lo ajeno, con los idiotas intoxicados hablando sandeces.<br />Yo pensé, bueno, igual disfrutaré la presentación, y en eso estaba cuando una mina pide que apaguen la luz.<br />Y Manuel responde a su patrón como un buen trabajador, que se apague, pero luego reflexiona y confiesa que necesita verles las caras quienes lo acompañan, y empieza el Manuel a relajarse. A ser Manuel artista, Manuel creador. Y en eso estaba él cuando en la danza de las libélulas empezamos a corear su canción, y de ahí en adelante la conexión se volvió un gran puente de energía con quienes entienden que una presentación del trabajo es eso, y no un show en el que se le grita al artista la canción que debe tocar. <br />Manuel, la voz de hombre más maternal que se puede escuchar en vivo, embelezaba con su música e interpretación.<br />Brillante artista, gran trabajo, hombre genial.<br />Me llevó hasta Arica varias veces con sus canciones, y se lo agradezco, no viajo a ese paraíso desde hace dos años, pero en el teatro, junto a su hermano Diego, sentí el olor y la tibieza de la brisa de la Chinchorro y de la Lisera, sentí el abrazo ruidoso de las olas en los tetrapodos.<br />Sentí el calor de la noche con la gente de Arica.<br />Después tocó los colores, y no me pareció una canción de Violeta Parra, era una canción  de Manuel García golpeándose el pecho y gritando “siempre era rojo, rojo por siempre”…y me gustó más la canción.<br />Brillante el Manuel, si crece más será para él mismo, pues como artista ya está grande.<br />Cantó todo lo que quería escuchar, al punto de no extrañar gato, ni las meninas. <br />De lo otro, ahh.<br />El cuarteto de cuerdas.<br />La versión del Arado con la fragilidad y fuerza de la violinista.<br />El muchacho del bombo que parecía que se iba a despegar del Manuel, pero que jamás se alejó<br />Las afinadas de guitarra y la gente en los pasillos.<br />Los duelos soberbios pero amistosos de la virtud.<br />Todo parte de las anécdotas que se pueden nombrar para confirmar que se estuvo ahí.<br />Para el final Chinoy, que humilde como que no quería subir, como que desde ya agradecía con su caminar.  El abrazo entre ambos amigos, un abrazo de amor, como los del Chinoy.<br />Hablar de ti, tengo la certeza en el alma de que fue escrita frente al mar ariqueño, y Chinoy lo sabe, y lo respeta, como respetan el mar los porteños, por eso la canta distinta y pide con la mirada a Manuel que participe.<br />Carne de gallina, y Chinoy con su ataque a la guitarra hace desaparecer a los idiotas que interrumpen, y con su gigante humildad intimida, e intima.<br />Quedé satisfecho de mi hambre musical.<br />Salí tarareando las piedras…. bello como tuuuuuuu.<br />Gracias Manuel, por el viaje, por la música, por la magia.</p>
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		<title>Por: niko</title>
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		<content:encoded><![CDATA[<p>Stgo. 22 de Agosto de 2008<br />Esperé los colores, aunque después de la tercera vez que fue pedida a gritos por una mujer como que quise no escucharla, como para no darle el gusto a la mina por desubicada.  Y es que los colores es una canción muy especial, es como esas cosas que uno siempre pide, que en secreto desea… que alguien joven y talentoso sea capaz de encarnar a Violeta Parra, que alguien sin imitarla haga lo mismo que ella, en ese nivel, que sin ser pretencioso logre estar a la altura del más grande.<br />Y eso hizo el Manuel con Los Colores, por eso esperaba yo que la cantara, pero la mujer esa, la incontenible, gritaba una y otra vez: los colores!!!!&#8230; -bueno leerlo ahora suena intolerante para quien no fue a la presentación de Témpera-. Pero después de escuchar a los idiotas que pedían canciones y hacían comentarios burdos, igual daba lata.<br />Mmm, empezar este artículo con rabia y emoción por la música es un poco lo que dio Manuel esa noche.<br />Un Manuel satisfecho, con un deseo inmenso, pero ala vez inseguro por el grado gigante de anhelar mostrar su trabajo, un Manuel muy trabajador.  <br />Yo sentí que estaba molesto el Manuel, como que algo había que no lo sacaba del rol de trabajador incansable, como que aun no disfrutaba él mismo de su fruto, como que presentar las canciones eran parte del trabajo (que él hace muy bien), por eso como que lo sentía molesto, o incómodo, como que él trabaja en un estricto caos individual, un caos artístico creativo dentro de sus propias fronteras, un caos controlado, y esa noche el caos se mezclaba con lo ajeno, con los idiotas intoxicados hablando sandeces.<br />Yo pensé, bueno, igual disfrutaré la presentación, y en eso estaba cuando una mina pide que apaguen la luz.<br />Y Manuel responde a su patrón como un buen trabajador, que se apague, pero luego reflexiona y confiesa que necesita verles las caras quienes lo acompañan, y empieza el Manuel a relajarse. A ser Manuel artista, Manuel creador. Y en eso estaba él cuando en la danza de las libélulas empezamos a corear su canción, y de ahí en adelante la conexión se volvió un gran puente de energía con quienes entienden que una presentación del trabajo es eso, y no un show en el que se le grita al artista la canción que debe tocar. <br />Manuel, la voz de hombre más maternal que se puede escuchar en vivo, embelezaba con su música e interpretación.<br />Brillante artista, gran trabajo, hombre genial.<br />Me llevó hasta Arica varias veces con sus canciones, y se lo agradezco, no viajo a ese paraíso desde hace dos años, pero en el teatro, junto a su hermano Diego, sentí el olor y la tibieza de la brisa de la Chinchorro y de la Lisera, sentí el abrazo ruidoso de las olas en los tetrapodos.<br />Sentí el calor de la noche con la gente de Arica.<br />Después tocó los colores, y no me pareció una canción de Violeta Parra, era una canción  de Manuel García golpeándose el pecho y gritando “siempre era rojo, rojo por siempre”…y me gustó más la canción.<br />Brillante el Manuel, si crece más será para él mismo, pues como artista ya está grande.<br />Cantó todo lo que quería escuchar, al punto de no extrañar gato, ni las meninas. <br />De lo otro, ahh.<br />El cuarteto de cuerdas.<br />La versión del Arado con la fragilidad y fuerza de la violinista.<br />El muchacho del bombo que parecía que se iba a despegar del Manuel, pero que jamás se alejó<br />Las afinadas de guitarra y la gente en los pasillos.<br />Los duelos soberbios pero amistosos de la virtud.<br />Todo parte de las anécdotas que se pueden nombrar para confirmar que se estuvo ahí.<br />Para el final Chinoy, que humilde como que no quería subir, como que desde ya agradecía con su caminar.  El abrazo entre ambos amigos, un abrazo de amor, como los del Chinoy.<br />Hablar de ti, tengo la certeza en el alma de que fue escrita frente al mar ariqueño, y Chinoy lo sabe, y lo respeta, como respetan el mar los porteños, por eso la canta distinta y pide con la mirada a Manuel que participe.<br />Carne de gallina, y Chinoy con su ataque a la guitarra hace desaparecer a los idiotas que interrumpen, y con su gigante humildad intimida, e intima.<br />Quedé satisfecho de mi hambre musical.<br />Salí tarareando las piedras…. bello como tuuuuuuu.<br />Gracias Manuel, por el viaje, por la música, por la magia.</p>
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		<title>Por: Pablo Pinto Gwynne</title>
		<link>http://www.aldealocal.com/hay-algo-alla-afuera/lanzamiento-tempera-manuel-garcia/comment-page-1/#comment-238</link>
		<dc:creator>Pablo Pinto Gwynne</dc:creator>
		<pubDate>Tue, 02 Sep 2008 15:37:33 +0000</pubDate>
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		<description>Gracias Manuel&lt;br&gt;&lt;br&gt;:::ppg:::</description>
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		<title>Por: manuel</title>
		<link>http://www.aldealocal.com/hay-algo-alla-afuera/lanzamiento-tempera-manuel-garcia/comment-page-1/#comment-237</link>
		<dc:creator>manuel</dc:creator>
		<pubDate>Sun, 31 Aug 2008 20:28:02 +0000</pubDate>
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		<description>la canciòn de chinoy en realidad se llama &quot;carne yalma de gallina&quot;</description>
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