Miguel Barriga, líder de Sexual Democracia: “Yo seguí porque siento que tengo un don para hacer música”

El vocalista del desaparecido grupo de los ‘80 vuelve con cuarenta años a cuesta, con su propio sello, un disco solista y un nuevo nombre: El Miguel.
Tímido, con el apodo de “huaso” y acomplejado por ser de pueblo chico, Miguel Barriga llegó a Valdivia proveniente de Quirihue, un pueblo cercano a Chillán, con la intención de realizar sus estudios en ingeniería comercial. Sin embargo, un vuelco en el destino lo puso a la cabeza la banda de rock que revolucionaría el panorama musical chileno con sus letras, sus extravagantes mezclas musicales y la osada carátula de su primer disco: toda la banda en ropa interior y con suspensores arriba de una cama.
Corrían procesos de transición de los ‘80 a los ‘90, de la dictadura a la democracia, moría el llamado rock latino y surgía la primera formación de Sexual Democracia, quienes, con escasa difusión, lograron un disco de platino con “Buscando chilenos”, hicieron corear a la Quinta Vergara “métanse su wea de guerra en la raja” en el Festival de Viña de 1992 y ganaron dos premios Apes.
Hoy Sexual Democracia ya no existe. El que sigue adelante es El Miguel, quien luego de 18 años de carrera musical asegura tener las cosas claras, estar más interesado en el éxito de su hija Monserrat que en el propio y sentirse capaz de decir las cosas como son, sin temor a caer pesado. Y este jueves, Miguel estará en Valparaíso, en una tocata que se realizará en La Piedra Feliz, a las 21.30 horas.
-¿Por qué, si ya no existe Sexual Democracia, tú sigues tocando los temas de la banda bajo el nombre de El Miguel?
-Sexual Democracia nunca contó con una formación consolidada, y esto se debe mucho al hecho de venirse del sur y estar en Santiago. Recuerdo que la banda cambiaba constantemente de músicos y el único que siempre seguía era yo: grababa el disco con unos, me sacaba la foto para el póster con otros, filmaba el video clip con otros y después me presentaba en vivo con otros. Ahora me doy cuenta de que si quiero continuar con esta búsqueda tengo que seguir solo, algo a lo que no me atrevía porque en ese entonces había mucho amor a la banda y no tenía la personalidad que tengo ahora, que es la de 40 años: uno tiene derecho a decir no y caer pesado. Eso lo determina en gran medida la madurez de ser papá. Tal vez para algunos sea tarde y para otros nuevo decir que ya no existe Sexual Democracia y que sólo soy Miguel Barriga. El Miguel, para que se aprendan mi nombre.
-La indiferencia de la prensa frente a tu trabajo ha sido una constante y varios de tus discos, como “Sudamérica Suda”, fueron sacados de circulación. Con ese panorama adverso, ¿qué es lo que te hace seguir en la música?
-En este camino de la música uno puede decir que hay momentos de mayor exposición y otros de más anonimato. Pero lo que uno nunca puede matar es este bichito que te conduce a ser músico. Yo seguí porque siento que tengo un don para hacer música, tengo una mirada y una forma particular para contar historias, para hacer canciones.
La madurez del rockero
La primera vez que apareció el nombre de Sexual Democracia fue en 1987, en una obra de teatro creada por Miguel Barriga y sus amigos. Era la época previa al plebiscito, con el país totalmente dividido entre el Sí y el No. “Entonces, como sexo y democracia eran dos cosas prohibidas en ese tiempo, la idea era quebrar un poco con la separación de ese momento y la seriedad de las ideas de fines de los ochenta”, recuerda Barriga.
Hoy, luego de casi dos décadas en los escenarios, el espíritu del rock and roll no muere para Miguel Barriga. Es por ello que el año pasado editó el disco “¿Me querrás igual?”, un compilado de su carrera tanto solista como con Sexual Democracia, cuenta con su propia productora -Ailín Producciones-, celebró sus 18 años de carrera y asegura que está preparando un nuevo material y que pronto saldrá a la venta el DVD con sus mejores temas.
-¿En que parada está El Miguel ahora? ¿Sentó cabeza y se acabó el rock and roll?
-Estoy en una etapa de la vida en la que uno aprende a quererse con todo lo que ha pasado. Claramente no es una etapa de consolidación financiera, pero sí da tranquilidad ver que toda mi obra está en un solo disco, doble y con una presentación de lujo. Además, sacar tu DVD y elegir que es lo que va y que no, son placeres que pocas veces uno se da en la vida. El espíritu rock and roll no muere, te acompaña toda la vida. Pero ya sabes como es el camino y lo disfrutas, porque ya es un logro. Una tocata es una catarsis y no sé si pueda explicarlo o si la gente me llegue a creer. Por eso estoy en esto, en dejar mi pasado, mi presente y mi futuro en una obra artística.
Fuente: La Estrella de Valparaiso
Martes 2 de agosto de 2005





















