La nueva frontera de Los Bunkers

Con “Vida de perros” serán editados en Estados Unidos
Los han llamado los hijos bastardos de Los Tres, pero ellos son metódicos y cohesionados. Y también populares. Su cuarto disco es éxito de ventas y ya proyectan su carrera al mercado latino de Estados Unidos. La fórmula es simple. Hacen canciones que se escuchan en las radios y que la gente de Peñalolén y Talca pueda corear.
Nación Domingo
David Ponce
Domingo 13 de noviembre de 2005
Aquí trabajó Nicanor Parra. En este preciso lugar estaba su escritorio. O al menos eso es lo que le han dicho a Francisco Durán, uno de los músicos de Los Bunkers, quien mientras cae una tarde está con sus compañeros de grupo en una vieja casona de adobe, con patio polvoriento y camino de tierra en Huechuraba, donde vivió Parra antes de cambiarse de casa.
Aquí trabajan ahora Los Bunkers. En lugar del escritorio del antipoeta, hay instalado un piano eléctrico Fender Rhodes que Durán ha estado tocando durante los 25 días que el grupo se ha tomado para grabar su cuarto disco, en este lugar acondicionado como estudio, entre el 11 de junio y el 11 de agosto pasados.
Es la última sesión y Los Bunkers se aplican en la toma final, una versión fiel de la canción “Get it on (Bang a gong)”, de la setentera banda de glam rock inglesa T. Rex. Pero es la vía chilena a T. Rex; luego de la grabación viene un almuerzo soleado con empanadas y vino tinto bajo los árboles del patio.
-Fue rápido ese proceso. La batería y el bajo sonaban al tiro como queríamos. Parece ser que el adobe es un buen lugar para sonar -recuerda el baterista.
-Para Álvaro López (voz y guitarra), los hermanos Mauricio y Francisco Durán (guitarras, teclados y voces), Gonzalo López (bajo) y Mauricio Basualto (batería), es la hora de la sobremesa en el patio de la casa. Tras 25 días de lluvia y de sol, de barro y de polvo, de adobe y de cortes de luz, ya está terminado el disco más desgarrado del grupo. “Vida de perros” se llama.
PERRO QUE LADRA MUERDE
Los Bunkers son un grupo metódico como pocos en el rock chileno. Su primer disco, “Los Bunkers” (2001), es un ejercicio ortodoxo de vieja raíz rockera, entre Kinks, Beatles y Who. El segundo, “Canción de lejos” (2002), es un encuentro de máximo rendimiento entre el grupo y el productor Álvaro Henríquez. El tercero, “La culpa” (2003), es una tarea acuciosa entre el rock y la escuela de músicos chilenos, como Inti-Illimani. En todos ellos mantuvieron la regularidad de un disco por año. Y si en “Vida de perros” (2005) rompieron esa regla fue porque el año pasado se dedicaron también a montar en vivo un repertorio de Violeta Parra, que abordaron con la misma disciplina de un disco.
-Además, es probable que lo que ahí hicimos artísticamente, algún día vaya a tener incidencia en un disco nuestro -considera Francisco Durán-. Aunque este disco no tiene nada que ver con eso.
“Vida de perros” no tiene nada que ver, de hecho. Ya no hay tiples ni quenas ni casi guitarras acústicas, como en el anterior. Esta vez todo es rock declarado, directo y eléctrico.
-Sigue siendo un grupo ortodoxo -dice Gonzalo López, el bajista y el menor del grupo.
-Además de la parte talibán, cada uno tiene gustos personales también ahora -agrega Basualto, el mayor-. Hasta hace unos dos años, todos escuchábamos lo mismo, y cada uno en algún momento necesitó su mundo privado. Lo ortodoxo es el gusto por el rock and roll. Y el amor por la música chilena. Pero, por ejemplo, los chiquillos, el Mauri con el Franci, en este último año y medio escucharon ene música negra a la que yo no puse tanta atención. Y es bueno como igual nos pudimos conectar.
-Teníamos ganas de hacer un disco que fuera de una línea -corrobora Mauricio Durán-. Tenía que ver con las canciones, con el estado de ánimo y también con las cosas que estábamos escuchando: interpretar a la primera, casi como se te ocurriera, muy libremente.
- Ese estado de ánimo está claro. La canción optimista del disco está al final, luego de un viaje oscuro y rabioso, con versos que hieren o increpan y con títulos como “Llueve sobre la ciudad”, “Ahora que no estás”, “Miéntele” o “Te vistes y te vas”.
-Es un disco de desamor, de separación -define Francisco Durán sin rodeos-. De la etapa más mala del amor. Es un disco para…
-… para separados -recomienda Mauricio.
Son los hermanos Durán quienes escriben todas estas canciones. Pero el cantante Álvaro López es capaz de hacerse cargo como si las hubiera hecho él, lo que habla de la cohesión del grupo. En Los Bunkers hay dos pares de hermanos, son todos nacidos en Concepción, viven todos en las mismas calles próximas al cerro Santa Lucía en Santiago y todos llevan una vida común.
-De perros -resume Mauricio.
-Entonces, no es difícil traducir lo que ellos quieren contar -concluye Álvaro.
-El hecho de que cante una persona que no haya escrito la canción aporta muchos matices que uno no ha visto -dice Mauricio Durán, y la historia del rock le proporciona un ejemplo-. En una entrevista, Pete Townsend (el guitarrista de The Who) dice que como él es el que componía en los Who y Roger Daltrey cantaba, él veía la analogía con ser el director de una película: él dirigía y Roger Daltrey era su actor.
RADIO BUNKER
Está colmado de gente el Estadio Víctor Jara cuando Los Bunkers, nuevamente en pleno, llegan a ver tocar a The Strokes en el debut del grupo estadounidense en Santiago, el pasado 24 de octubre. No han podido estar aquí antes porque vienen de otro concierto. Uno de Los Bunkers, en la Municipalidad de Peñalolén.
Éste es uno de los pocos grupos dueños del lujo de decir que son populares en el rock chileno. Son contratados para actos municipales y festivales de provincia, donde han sido presentados por gente como Willy Sabor o Álvaro Salas y han compartido el escenario con Felo o con algún ex “protagonista de la música”, entre otras atracciones.
-Felo es clásico de provincias -dice Basualto-. Siempre actúa antes de nosotros. Nos hemos pillado en Nacimiento, en Temuco.
-Y hubo como una semana en que nos encontrábamos con Los Iracundos en todos lados -agrega Álvaro.
Ha pasado un mes y medio desde la aparición de “Vida de perros” y el disco suma considerables 4.500 copias vendidas, a partir de un estreno en la Feria del Disco que, con 300 discos vendidos en un día, marcó un récord para esa tienda. Luego, Los Bunkers han actuado en Osorno, Talca, Santa Cruz, Peñalolén y en el aniversario de Mejillones, y ya saben qué canciones de discos anteriores, como “Miño” o “No me hables de sufrir”, son cantadas de memoria por el público.
-Siempre hemos tratado de hacer canciones populares, que se escuchen en la radio. No tenemos ningún tapujo en eso -dice Francisco.
-La única manera de que el rock vuelva a ser popular en Chile es que los propios músicos, primero tengan esa visión -agrega su hermano-. Si desde donde se empieza a gestar la música la persona que hace las canciones no piensa lo mismo, va a ser mucho más difícil que un tipo en un sello, en una radio o en un diario pueda pensarlo.
Los hechos lo corroboran. Después de cuatro discos, Los Bunkers están por emprender ahora su primer paso internacional, cuando, a comienzos del próximo año, “Vida de perros” sea lanzado en EEUU por National Records, el sello del productor Thomas Cookman, un hombre con experiencia como representante de Los Fabulosos Cadillacs o La Ley, que ya ha editado discos de la cantante colombiana Andrea Echeverri (la misma del grupo Aterciopelados) y del sensacional colectivo electrónico mexicano Nortec. Y Los Bunkers tampoco descuidan el frente interno. Ya tienen previsto el lanzamiento del disco en Concepción, que será en el Anfiteatro de San Pedro, barrio natal del baterista, cercano a las lagunas San Pedro y Llacolén.
-Seguir bogando hoy con la catástrofe de la industria en Chile me parece un poco ocioso -concluye Basualto-. Hay un público que usa Internet y hay otro gran público que sigue escuchando radio, y nosotros seguimos siendo un grupo de hit de radio, y es lo que más nos conecta con la cosa clásica o antigua. Elegimos la manera que nos ha funcionado, y es la que ha funcionado a Dylan, a los Beatles, a los Rolling Stones. Es como se han hecho las cosas siempre. No porque ahora esté Internet o los sellos independientes o la música alternativa se ha perdido eso fundamental. Si logras meter un hit en la radio, un montón de gente te va a conocer, pero de la manera más bonita que tiene la música: a la gente le va a gustar la canción. LCD




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