FISKALES AD-HOK: Padres del Punk Chileno

Fiskales Ad-Hok

Políticos de cuneta

Les da lo mismo tocar en la cárcel, en Alemania o en un caluroso galpón de Santiago. Llevan más de 15 años juntos y tienen su propio sello. Sus recitales pueden durar cinco minutos y transformarse en batalla campal. Luego de un receso de un año, la banda más emblemática de la escena punk criolla ha arrasado la taquilla con el documental Malditos, lanzaron su antología y ahora esperan romperla con un gran recital para Semana Santa. Llegó Fiskales re-load.

Javier García La Nación Domingo 27 de febrero de 2005

La otra noche te encontré borracho en la comisaría. Un cigarrillo te pedí, pero el sargento me pateó ¡Y! hablamos de lo mismo que hablamos el otro día, seguíamos tan tristes cuando llegó la alegría, agitación en la nación, civismo y policía, siempre te ofrecen nueva vida, pero todo sigue igual. Borracho.

El calor supera los 30 grados en el verano santiaguino y un grupo de jóvenes se agolpa en las afueras del Cine Arte Alameda. Dentro, se proyecta por primera vez Malditos, documental sobre la historia de un grupo formado en plena dictadura militar. Hay punkies cuicos y de la pobla. Las imágenes muestran hablando en la calle, a Álvaro España (con una botellas de cerveza bajo el brazo), Roly Urzúa (bajista) y “Pogo” (quien también formaría el grupo Los peores de Chile). Luego aparecerán otros integrantes de la banda, como el “Víbora” y “Guardabosques”.

Los punkies que están en la sala sacan sus cajas de vino y siguen las canciones junto a la voz del “pelao” España, quien canta y se mueve como un lagarto en la pantalla. Malditos concluye y el telón se cierra, pero no tardará en abrirse para que aparezca, en vivo y en directo, la formación completa de los . Los chicos de la cresta parada y de pantalones ajustados, que antes estaban en sus butacas, no lo pueden creer y se suben al escenario. Hay amagos de peleas que no llegan a concretarse. La fiesta comienza otra vez.

MEAR UN CASCO MILITAR

En Santiago centro, el barrio Yungay aún conserva un aire de provincia. A fines de 1986 un grupo de jóvenes vecinos se dan cuenta que habían algunas cosas que los unían. Primero, tenían los mismos discos en sus casas: The Clash y The Ramones. Además, compartían las ganas de vomitar contra la dictadura de Pinochet. Así, comenzaron a reunirse junto a sus tarros y desvencijadas guitarras.

Álvaro España cuenta que “empezamos a tocar más que por una huea musical, por la misma dictadura. Además, en ese tiempo éramos punk y la música no era tan comercial. Elegimos el punk rock para desahogarnos, porque eran sonidos rabiosos y políticos”.

España, quien sería el vocalista permanente de la banda, se devoraba, por aquellos días, los libros de Bukowski, Lovecraft y Edgar Allan Poe.

Más tarde -y luego de comenzar a tocar- se verían junto a otros artistas de la escena cultural de fines de los ‘80 en el bar Jaque Matte, cerca de Plaza Italia. Álvaro recuerda que “ahí nos juntábamos con ‘Las yeguas del Apocalipsis’, el Pedro Lemebel y ‘La Pancha’ (Francisco Casas). Era un lugar donde también llegaban pintores, como el Samy Benmayor y Bororo… Era la contracultura de la dictadura. No sólo había música, también danza, poesía, teatro y pintura”, recuerda.

El primer disco de la agrupación recién vio la luz por el sello Alerce en 1993, titulado simplemente . De este primer trabajo salieron temas como “El cóndor”, donde la letra grita: “Esto no es una canción, es un insulto radical, como quisiéramos mear en un casco militar, también podríamos quemar una bandera de Renovación Nacional y ver tirado en un basural uno que otro puto general…”.

remite al Fiscal del Ejército Fernando Torres Silva, quien a fines de los ’80 era uno de los rostros oficiales de la dictadura. Torres Silva tenía la categoría de Fiscal Ad-Hoc, ya que investigaba todo tipo de hechos que fueran transgresores al sistema militar. De ahí el nombre.

RÉCORD AD-HOK

Varias marcas registran los Fiskales desde sus inicios. Ha sido la única banda nacional que fue convocada para grabar el disco tributo al grupo de rock argentino Sumo, donde compartieron cinta con Attaque 77, Los Fabulosos Cadillacs, entre otras agrupaciones latinoamericanas. Además, tuvieron la oportunidad de telonear a The Ramones cuando se presentaron en Chile en 1992.

Pero además de estos, los Fiskales tienen otro récord: es la banda con mayor número de presentaciones públicas inconclusas. Tocatas que terminaban luego de cinco minutos, producto de las peleas que se armaban entre el público asistente.

Roly Urzúa, bajista de la banda cuenta que “hubo un tiempo que las pandillas iban a pelear a las tocatas, que era como el punto de encuentro. Pero decidimos que cada vez que eso ocurriera, parábamos de tocar”, señala y recuerda: “Estábamos tocando en Serrano 444. ‘El pelao’ estaba enyesado y con unas copitas de más, me acuerdo que Alvarito desapareció entre medio del público. Yo me tuve que meter a separar a los hueones. Era heavy porque hubo un tiempo que llegaban brigadas de nazis a las tocatas y quedaba la cagada”.

Hasta entonces, la banda había grabado sólo dos discos. El segundo, y el quizá más complicado de llevar a cabo fue Traga (1996), debido a la coproducción que tuvieron que hacer con un sello comercial, cuestión que se alejaba de los intereses y propósitos punk-rockeros del grupo.

Pero no tardaría en concretarse un sueño de adolescentes. En 1997 aparece su propio sello: C. F. A. (Corporación Fonográfica Autónoma). El sello les permite hacerse cargo de la grabación, edición y distribución de sus discos y los de bandas como la suya. Los aciertos de la etiqueta son los trabajos de grupos como Hielo Negro con su disco Patagonia rock y Yajaira con Sonidos ocultos.

Álvaro España cuenta que el sello partió muy artesanalmente “Empezamos con ene condoros de administración. Ahora queremos trabajar con menos gente, pero más seguros”. Mientras, el Roly agrega que “la idea es darle a otras bandas que graban con nosotros, las herramientas para que no se produzca una cuestión paternalista, que cada una trabaje por sí sola”. Su proyecto, a corto plazo, es armar una tienda virtual, donde los CD se puedan difundir.

TODO MAL

Para los chicos de pantalones ajustados, bototos y campera oscura lamentablemente la banda emblemática de la escena punk criolla tuvo un receso durante un año. Parecía que los Fiskales habían muerto. Pero volvieron a juntarse durante el primer semestre del 2004. El regreso fue con todo. Marcharon a Europa y efectuaron 34 tocatas en dos meses. Otro récord.

Pero para quienes llevan en sus vidas como consigna “Anarquía y Rebelión”, no se creen ningún cuento. España dice “nosotros vivimos igual al margen porque no nos gusta la huea consumista ni del libre mercado, que es una huea fea, atropelladora y que crea más pobreza. Tratamos de vivir de una forma más humana, por eso siempre trabajamos entre amigos”.

Este último tiempo los Fiskales han estado tocando en provincias y esperan próximamente, como dice Álvaro “tener una gran tocata para Semana Santa”.

A los autores de discos como Fiesta (1998) y Calavera (2001), no les importa tocar en Alemania, donde van habitualmente cuando hacen sus giras a Europa, a beneficio o en la cárcel. De hecho reeditaron a principios del 2003 el compilado Fugarte rebelde, junto a grupos como Mal Gobierno y Curasbún en beneficio de los presos políticos.

Por estos días, la nostalgia se ha apoderado de la banda con el documental Malditos, el cual cumplirá tres meses de éxito en cartelera. Su vocalista cuenta que “me sorprendió ene que tuviera tan buena acogida con la gente. He cachado en la calle que la huea no es sólo para los punkies. Es extraño, porque de partida nosotros no teníamos fe en el proyecto. De repente apareció este personaje, Pablo Insunza (director del documental) y nosotros le dimos la autorización, pero tenía que trabajar asesorado con una amiga nuestra. Cuando Insunza empezó a trabajar nos dimos cuenta que el loco no sabia nada de música. Al principio fue una angustia. Paso como un año y el loco nos mostró la huea media terminada y ahí respiramos porque nos emocionó. Finalmente la hizo por el lado más humano”.

La formación actual de la agrupación es: Álvaro España (voz), Roly Urzúa (bajo), “El Memo” Barahona (batería), “Guardabosques” (Álvaro Rozas) y “Mecha de clavo” (Juan Pablo Arredondo) en las guitarras.

La vida de los Fiskales no ha cambiado mucho en estas últimas décadas. Cuentan que todavía siguen arrancando de los pacos y que la cultura en este país ahora está más decadente que nunca.

Sobre si se sienten una banda emblemática, el Roly responde: “Somos una banda social y política. Nuestra política es la de la esquina. Nosotros seguiremos tocando en los mismos lugares, con las mismas bandas, el público no se come ningún rollo con nosotros. Además llevamos muchos años tocando”, a lo que España agrega “¡Todos los punkies saben que tienen que darnos el asiento!”.




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