Entrevista a Mauricio Riveros: “Venir a México fue una decisión arriesgada”

Mauricio Riveros siempre se ha mostrado muy prolífico, preocupándose de su imagen, de sus fotos, de sus comunicados y por supuesto, de su música.  Durante estos días se encuentra en México, país al que viajó para una serie de conciertos, pero en el cual se ha sentido acogido con su trabajo. Nos contactamos por los medios virtuales y esto es lo que nos cuenta de su momento y de su viaje.

 1 – ¿En qué momento artístico se gesta esta gira por México?

Lo de venir a México fue entre instinto puro y solicitación de la gente. Yo sabía, desde que cantaba en Truman, que había un interés del público mexicano, el que se confirmó cuando publiqué mis últimos dos discos (“La Verdad”/ 2010 y “El Eco del Duelo” / 2011). Aunque nunca había venido a tocar acá, la mayoría de las descargas se hicieron desde México y fue un indicio inequívoco de que algo pasaba. El contacto se estrechó de a poco con quienes estaban escuchando mis canciones, los que habían entendido, desde mucho antes, la importancia de los músicos que colaboraron en mi álbum “La Verdad”. También, y para mi sorpresa, se revalidó mi pasado discográfico con Truman, pues quienes me estaban descubriendo vieron que hacía atrás había muchísimo mas, que también les gustaba, y es cuando los propios fans editaron discos antológicos.   Desde el último año ya me estaba comenzando a cansar la idea de recorrer, una vez más, el mismo circuito en Chile, sabiendo que existía el potencial para que pasara algo más afuera, entonces era el momento de seguir subiendo mi escalera. Decidir venir a México fue una decisión arriesgada, porque se trataba de dejar todo para embarcarme en una gira autogestionada, independiente, lograda con muchísimo trabajo y para la que no se le ha pedido un peso a nadie. A pesar de estar muy orgulloso por todo eso, tuvo para mí una triste consecuencia, que fue desarmar mi banda de apoyo en vivo, un grupo de artistas brillantes con el que finalmente había logrado sintonizar mi repertorio de toda una década. En esta aventura sólo me acompañó el maestro Ricardo Manríquez, mi guitarrista, quién, como yo, también dejó todo y nos vinimos solos a ver cuanto era cierto de acá y, luego de lo que hemos pasado, tenemos la satisfacción y la certeza de que no estábamos equivocados.

2.- ¿Inicialmente cuántas fechas contemplaba esta visita a México y cuántas se han realizado finalmente?

La idea era hacer el mes de Julio con cuatro conciertos y promoción en algunas radios, pero el interés que se generó acá terminó por extender esta visita por un tiempo indeterminado. Desde que llegué comencé a dar notas de inmediato, y todo lo que se ha sumado ha sido espontáneo. Estoy en algún bar viendo alguna banda y alguien se me acerca a saludarme y a ver la chance de hacer algún concierto, o un locutor de radio le ha dicho a otro que yo estoy

acá, me contactan para invitarme a sus programas, y hemos ido gustosos a hacerles algunas canciones en directo. Hasta ahora hemos hecho bares y un teatro en el DF, solo con guitarra acústica y voz, y el público ha estado encendidísimo porque conocen las canciones y ahora las tienen de cerca y en versiones al natural. Ahora me han invitado a la gira de música en vivo en el Metro de la Ciudad de México, un ciclo importante donde haré dos fechas,  Toluca, viene un festival de 3 días al aíre libre y varios clubes mas del DF donde he invitado a abrir los shows a artistas de acá, quienes también se han acercado de manera muy respetuosa a presentarme lo que hacen.

3.- ¿Cómo describirías la recepción del público y la prensa?, ¿cuáles son las principales diferencias que ves con Chile?

Puede ser que el público sea un poco más audaz. Por ejemplo, la primera noche que toqué acá había un temporal con alma de diluvio en el DF, sin embargo la gente repletó el lugar igual. En Chile me hubiesen dicho “ay, no fui porque estaba lloviendo”, como si los músicos fuéramos inmunes a la lluvia, al frío, al sueño, a las levantadas temprano del otro día y no nos costará montar un espectáculo. En ese primer concierto no sólo me di cuenta de que conocían las canciones que escribí en Truman y las de ahora, si no que también los escuché cantar fuerte, lo que fue muy, muy emocionante. Cuando bajo del escenario acá ha sido muy parecido con mi público en Chile, son muy cariñosos, podemos compartir un rato, me cuentan de que significan para ellos las canciones, nos tomamos fotos y han demostrado estar igual de atentos que allá a los trabajos que he publicado.

La reacción de la prensa de acá siempre ha sido distinta. Cuando publiqué “La Verdad”, que era una especie de combo poético iberoamericano, creo que se entendió más aquí y en otros países más que en Chile. Estoy consciente que mucho de lo que pasa hoy conmigo aquí es por ese álbum. Las radios estuvieron más atentas, y también las reseñas que se publicaron del disco por ese entonces. Ahora que finalmente estoy aquí, las primeras radios mexicanas a las que he ido, luego de las entrevistas, los directores me invitaron a sus oficinas, habían escuchado mi disco completo y estaban interesados en conocerme y en que conversáramos un rato. Yo no entendía nada, por que no es algo a lo que esté acostumbrado. En Chile dejas tu CD con tu nombre en la recepción y sabes que se irá a una montaña que nunca será escuchada.

Pienso que en los medios de Chile la ignorancia castiga a lo distinto con indiferencia. Aunque seas muy trabajador y prolífico, simplemente no se te permite ser un artista distinto, hay que parecerse a otro para que entonces se hable de una “escena”. Muchas veces he pensado que en Chile no se puede avanzar, porque el medio es muy chico y finalmente nos conocemos todos. Lamentablemente allí la envidia es más común que la admiración.

Creo que los más atentos han sido siempre los medios electrónicos, tanto allá como aquí. En Chile las revistas de música se dejaron de imprimir porque a la gente no le interesaba lo que allí aparecía, también está pasando algo similar con los que se suman al acto de apagar la radio. Los medios masivos están estancados en el pasado, muchos críticos se basan demasiado en lo que dice el de al lado, el que sí haya hecho el trabajo de oír y analizar una obra a conciencia, todo eso sin siquiera ahondar en una tremenda falta de conocimiento y voluntad que existe entre editores y directores de medios. Quizás sea porque llevan demasiado tiempo allí, por lo que no es casual que tengan casi dos décadas ignorando varias buenas canciones que se han hecho en Chile, buenos discos e insistiendo en su obsesión casi onanista de hacernos creer que en nuestro país, que es tan largo, existe solo un cantautor, una cantante compositora y un grupo de rock.

4.- ¿Has pensado radicarte en México para poder internacionalizar tu carrera por América Latina?

Por supuesto. México ha sido muy sorprendente y amable, me ha encantado y yo me he dejado encantar. Acá se ha valorado de manera espontánea y con un interés genuino mi música, mis textos, mi estética, el concepto artístico que he construido durante todos estos años, y estoy muy agradecido por eso. Me gustaría proyectarme desde acá porque creo que hasta ahora he logrado llegar a la gente de a poco y siendo igual de honesto que siempre. Cada uno de mis cambios estéticos y de sonido ha sido porque he querido, no para intentar gustarles, y me han aceptado. Creo que en México hay una tribuna aun más fértil para crecer. Es tremendamente estimulante encender la radio, oír cosas nuevas y no lo mismo que suena siempre en Chile, aun mas agradable me ha resultado encender la radio en el DF y que suenen mis singles “Lo que no está permitido” o “El lobo herido”, también en radios de Guadalajara, Puebla o Tijuana, incluso en Guatemala o en San Salvador donde también sueno. Hace unos años en esta misma web se reseño un show de Truman, donde decía algo así como “no se entiende como una banda con la impronta sonora y estética que tiene no tenga la presencia mediática que merece”, y de alguna manera, y aunque hoy me haya transformado en otro artista, he sentido que México le está dando la razón a eso.

5.- ¿Cuéntanos cómo se gesta la participación en el compilado tributo a Carlos Ann??

Carlos es un artista fascinante que descubrí hace casi diez años. Su sentido de la interpretación y del uso de la poesía en una canción, más sensual y perversa que un romanticismo gastado, lo sentí desde entonces muy en común conmigo, como una conexión sanguínea entre sus discos y los míos. Cuando me hice solista me presenté, le mostré mi trabajo y le invité a mi disco “La Verdad”, en el que participó encantado. Luego de ese dueto intenso nos hemos mantenido en contacto. Los productores del tributo sabían de mi cercanía con Carlos, por lo que me convocaron y me dejaron escoger la canción que mas me gustase. Fue difícil hallar solo una porque todo su repertorio me parece bello. Al final escogí “La fiesta de la muerte”, una especie de himno a la pena poética, a la muerte propia como un acontecimiento estelar, y la mezclé con “Anteayer”, que también es absolutamente pasional y creo que obtuve algo nuevo de eso. También me decidí a participar porque me gustaría que a él se le conociese más en Chile.

6.- ¿Cuáles son los planes para lo que queda de 2012?

Por lo pronto quiero girar un poco más por México. También me debo el grabar un nuevo disco del que ya tengo las canciones hace un buen rato, para seguir con mi continuidad de una publicación por año. Tengo que ver como lo haré, pues me gustaría poder grabar acá, pero también quiero grabar con Edita Rojas, mi eterna baterista, que se quedó en Chile. También comencé a trabajar en un poemario nuevo, que ya tiene forma y nombre, pues, a un costado de la música, ha sido una gran experiencia convertirme en autor de un libro, y cuando no estoy ofreciendo shows, poder ir a leer mis textos para mis seguidores más de cerca en las librerías, algo que de seguro haré también acá.

Más información de fechas y sobre el artista: http://www.mauricioriveros.net/

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