La nueva lucha de la Legua York

Centro comunitario de La Legua y en su patio, un hombre camina con una foto en la mano. A su lado, lo acompaña una misionera belga y dos mujeres, una de ellas con una niña en los brazos.

Una bandera chilena estampada en la polera roja que viste llama la atención, al igual que su jockey negro y unos bototos.

“Soy trotamundo, buscavidas, artesano y ¿qué pasa?”, dice Gustavo “Lulo” Arias, integrante del grupo hiphopero “Legua York” y por estos días, la voz de las organizaciones sociales de la población en la mesa de trabajo que busca acabar con la delincuencia en La Legua.

Son días ajetreados en la población de San Joaquín. A las habituales actividades culturales promocionadas por organizaciones sociales, se suma la campaña de los vecinos por dar a conocer el caso de Jonathan Alvarado, joven que murió de un disparo en la cabeza en medio de un operativo de la PDI, en agosto.

Jonathan trabajaba junto a su madre, atendiendo un local de comida rápida en su casa y por esos días iba a ser padre.

Arias no tenía relación con el operativo y, según vecinos, el disparo vino de efectivos policiales. La Fiscalía Sur investiga el caso.

“Pedimos paz en La Legua con las balas locas que están en manos de gente descriteriada, pero hoy es mucho más terrible, porque estas balas locas en este caso salieron de manos de gente que se supone tiene instrucción”, asegura Arias.

Nieto de un gásfiter que fue parte de los fundadores de la Legua Nueva en 1947, “Lulo” Arias cuenta que su niñez la vivió entre La Legua y el barrio Franklin.

A los 12 años, sin embargo, se estableció en la población y ahí comenzó a interiorizarse de la historia legüina de “viejos políticos” como les dice, pero también de los “choros” que – asegura- respetaban a sus vecinos.

Dice que las cosas han cambiado y que la violencia de los microtraficantes llevó al párroco de La Legua, Gerard Ouisse, a denunciar balaceras a plena luz del día, poniendo en riesgo la integridad de niños.

El llamado de atención del sarcerdote representó a los pobladores, entre ellos, a Arias.

Hoy, los disparos se han atenuado, pero “Lulo” asegura que aún hay una tarea pendiente. Padre de dos niños, no ha tenido problema en hablar cara a cara con quienes han estado atrás de estos disparos.

“Les pedimos un criterio de vecino, de que no queremos más muertes. Si bien es cierto que no podemos hacer nada con su decisión y que no estamos para fiscalizar nada, les decimos que tengan claro que nosotros optamos por la vida”, precisa.

La muerte tocó de cerca al músico, que hace un año perdió a su primo y mánager del grupo, producto de un baleo en otra población.

Con 32 años de edad, Arias ha realizado cuatro giras europeas junto a su grupo. Ha tocado junto a Manu Chao y en un acto encabezado por el Presidente boliviano, Evo Morales.

Arias se identifica como comunista y postuló a concejal de San Joaquín. Un total de 200 votos lo distanciaron de lograr su objetivo.

Hoy, si bien reconoce estar en otra etapa de la vida, dice que si existe el interés de la gente, no rechazaría la propuesta.

Pese a que la música lo ha llevado por escenarios de Alemania, Francia, Argentina y otros países, aún debe lidiar con formas de discriminación que ha vivido en Chile por venir de La Legua.

“Vas a algunos lugares y te preguntan si ‘andái trayendo algo bueno’, o ‘tenís algo para vender’ o pa’ quemar’. Yo les digo que no porque seamos de La Legua van a caer en ese estigma”, cuenta.

Por ahora, su objetivo es seguir representando a los vecinos de La Legua en la mesa de trabajo con el gobierno y creer en el proyecto de intervención de la población, cuyo nombre responde a la distancia que tiene con el centro de la capital.

Fuente: La Tercera 6/11/2011

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