Mundovivo: armar un sello fue una necesidad

Mundovivo acaba de obtener el Premio Presidente de la República además de un Fondart que les certifica dos años de música. Conversamos con Subhira acerca de lo que une a estos 14 artistas aislados de la canción.

“Ninguna de las músicas que trabajamos está basada en la forma canción”, dice Subhira (Rodrigo Cepeda), director del Sello Mundovivo. “Por lo tanto no tenemos best-sellers, no estamos en las radios y no nos hemos manejado con los estándares normales de la industria de la música”, agrega. Con todo, acaban de obtener el doble reconocimiento que significa el Premio Presidente de la República, por su aporte al desarrollo y consolidación de la identidad musical chilena, además del monto máximo otorgado por el Fondo de Fomento de la Música Nacional.

Mundovivo agrupa 14 bandas nacionales que desarrollan distintos estilos de música, como la electroacústica, de la naturaleza, celta, étnica y fusión, entre otras. “Somos un sello independiente y alternativo, con una lí­nea editorial clara que es la música instrumental con un rango que va desde la electrónica a la acústica, de la relajación hasta el afro pasando por el trance”, explica Subhira sobre el sello responsable de insertar en Chile el concepto de Músicas del Mundo, un género musical contemporáneo ligado a la globalización creado a fin de integrar en un concepto amplio toda la música tradicional o folclórica, música popular, música étnica y otros géneros locales o caracterí­sticos de algunas zonas o culturas del mundo en concreto que suelen ser de difí­cil categorización para el gran público.

“Nos tomó 100% por sorpresa”, dice Cepeda sobre el reconocimiento. “Nosotros no postulamos, alguien del Consejo de la Cultura nos postuló y supimos que la decisión fue unánime. Increí­ble. Este premio nos da un aval de que, bueno, seremos raros y distintos pero la calidad está buena. Es un reconocimiento importante. Es un espaldarazo súper firme. Nos da una validación. Pero el prestigio ya lo hemos construido haciendo buenos discos y preocupándonos de su calidad”, asegura.

Antonio Restucci, Entrama, Orixangó, Transubhiriano, Andrés Cóndon e In Taberna son algunos de los artistas reunidos en Mundovivo. Los mismos que a partir de este año y gracias al proyecto Puente Directo estarán despertando los oí­dos de la comunidad a través de festivales, ciclos de conciertos, charlas, radio online y videos de conciertos, entre otros. Un proyecto que tiene una duración de dos años y que incluye editar ocho nuevos discos de los artistas de Mundovivo.

“El concepto detrás es que los músicos del sello, en una figura nueva en que el sello y el músico se van a medias, en una estructura de cooperativa, van a ir directamente donde está la gente, no basados en tener los discos en las disquerí­as y que la gente vaya donde está la música, sino que nosotros ir donde la gente. Para eso nos hemos asociado con varias municipalidades y aseguramos ya un festival (dos dí­as seguidos) o un ciclo de conciertos (un concierto semanal) al mes, durante todo este año. Por ejemplo, el mes de mayo ya cerramos en el Centro Cultural de Las Condes un ciclo de conciertos todos los viernes de ese mes. Y en abril vamos a estar en El Bosque”.

-¿Cuál es la filosofí­a detrás de Mundovivo?
Si bien hemos mantenido un estándar de calidad alto, que sea un producto vendible no ha sido un punto en la ecuación que hacemos al momento de decidir. En la práctica hemos apoyado bandas que son más complejas musicalmente que el pop u otros estilos basados en la forma canción. El slogan que hemos usado siempre es “música para vivir mejor”. La idea es que sea música que afecte positivamente en tu vida, que te dé bienestar, aunque sea momentáneo, ya sea porque es una música interesante o porque está hecha para hacerte relajar. Hay músicos que quieren chocar o exaltar el dolor o la rabia de que el mundo sea tan injusto, y eso es válido, no lo critico, de hecho me gusta, o la sensación del amor dramático, esa música se lleva la mitad de la industria. Nosotros hemos tenido una búsqueda en que la música que ha resultado produce este bienestar, ya sea porque la persona está en un camino de más fe o esperanza, o bien porque su música le sale así­ no más. Por ejemplo, Antonio Restucci no es una persona que se vaya a meditar a la montaña, pero su música es grata y tiene esa función. Es música basada en la música y no en el formato canción. Y otro punto muy importante para nosotros es la valoración de la diversidad etnocultural y sus diferentes músicas.

-¿Se sienten como trabajando desde una trinchera que se enfrenta a la gran maquinaria?
Sí­ en el sentido de que no hemos cambiado la intención, el foco ni la lí­nea editorial por necesidad de entrar a la industria para poder funcionar. Hemos mantenido nuestra visión. Eso sí­ genera cosas. Al principio éramos unos locos, hace 17 años, nos decí­an “˜-¡-¿qué es eso?!”™. Esto en 1993. Ahora hay muchas más reconocimiento y valoración, incluso nos dieron este premio que es súper mainstream y más encima de un gobierno de derecha. Súper loco.

-¿En qué circunstancias se formó Mundovivo?
En el origen éramos varios músicos que estábamos en un camino más o menos similar que tení­a que ver con el respeto a la diversidad cultural, a las etnias originarias, a los pueblos y a sus músicas. Y también a una opción de integrar a la ecuación de tu vida el crecimiento espiritual, no ligado a una religión ni a un movimiento espiritual especí­fico. Más bien como una filosofí­a que incluya el hecho de estar en un camino espiritual para el crecimiento personal y del mundo. Al principio habí­a budistas, gente ligada a la meditación, a los pueblos originarios, al chamanismo, todos caminos que sirven para una vida más integral y que no tienen que ver con los caminos del mercado: la medicina, la siquiatrí­a, la psicologí­a. Pero lo que más ha primado es la música. Hay bandas que no necesariamente tienen en sus opciones el lado espiritual o de meditar ni nada de eso, pero sí­ valoran la diversidad cultural. Nosotros hací­amos esta música. Nos tocó estar en un camino de querer un mundo más integral, más respetuoso y no habí­a ningún sello que quisiera editarnos. Con Equs (1989-1995) editamos un disco con el sello Total Music, pero después cuando empezamos a sacar más cosas los sellos decí­an “˜oye, su música es súper buena pero no es un estilo que nosotros podamos trabajar”™. No habí­a ningún sello abierto a trabajar una música instrumental que no era clásica, que no era jazz y que no era pop. Ahí­ me decidí­. Armar un sello fue una necesidad.

-¿Qué hace falta en Chile para generar una cultura más inclusiva?
Lo que hay que hacer es perseverar y abrir puentes. El medio, y me refiero a todos los medios (tele, radio, prensa), ponen su foco en la forma canción, ya sea farandulera, de pachanga, de celebración, drama, rock o lo que sea. Yo creo que falta más confianza, atreverse. Nosotros hemos comprobado que a la gente le gusta la música distinta. Si alguien escucha cualquier banda animada y potente y después le pones una banda chilena de buenos músicos que tocan afro, le va a gustar. O alguien que le gusta la pachanga y vamos nosotros con Transubhiriano, que mezcla el baile con los trances étnicos, a la gente le encanta. -¿Por qué no arriesgarse a ponerlo en la radio? Dicen que es porque no es canción, pero -¡qué importa que no sea canción!, si igual es música, igual va a gustar. A los medios les falta atreverse, salirse un poco de lo seguro y arriesgarse un poco. De parte de nosotros la tarea es seguir abriendo puentes, porque nos han dicho que la música que hacemos es elitista, pero es súper loco porque es todo lo contrario, es música de raí­z étnica, que no viene de la élite, viene de la tierra. Hemos tocado en muchas comunas periféricas, populares, y a la gente le encanta, se emociona, llora, baila, igual que en Las Condes, La Dehesa, Alemania y EEUU, porque hemos tenido la suerte de viajar tocando. No es una música elitista, no necesitas tener conocimiento para disfrutarla.

Para este año, Mundovivo contempla la edición de un nuevo disco de Transubhiriano (“un grupo que busca la valoración de la rí­tmica, colores y métricas que distintas culturas utilizan para bailar y entrar en trance”), que además en julio parte de gira a Europa; el nuevo álbum de Andrés Cóndon grabado en parte en Alemania; una producción de Tomás Thayer y su flauta hindú; lo nuevo de Entrama y un disco de la banda Celta Danzante.

Fuente: Musica.cl

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