Festival Maquinaria: ¿Comienza una nueva era en espectáculos rockeros en Chile?

Hace un par de meses, se anunció la realización del festival Maquinaria para el último trimestre de este año y definitivamente, cuando aún falta tiempo para que se realice ya ha marcado algunas diferencias respecto a otros conciertos que puedan haberse dado en el paí­s.

En primer término, el uso de una franquicia. Esto no es nuevo, se han hecho otros festivales, como el Vive Latino, pero es primera vez que llega al paí­s una “marca”de festival que es evidentemente rockera y que viene desde Brasil, donde el mercado es monstruoso. Por otro lado, la larga lista de bandas de nivel internacional que estarán en el evento no es lo habitual, a pesar que la cartelera promete decenas de presentaciones extranjeras en lo que queda del año. Finalmente y como buen festival, la cantidad de personas que presenciarán estas actuaciones, pues los conciertos de Depeche Mode y Metallica bordearon los 50.000 espectadores, por lo que hipotéticamente, el festival en los dos dí­as podrí­a tener un público de 100.000 personas (ya dije, hipotéticamente). -¿Bandas chilenas en el lineup? Como Asesinar a Felipes, Pedro Piedra, Movimiento Original. Menos de lo que me gustarí­a, pero definitivamente más que muchos otros eventos.

Por Pamela Gaete | Aldea Local

Poco acostumbrados a los mega festivales, la cartelera de conciertos en Chile ha aumentado exponencialmente con los años. De perí­odos en los que las bandas que a uno le gustaban, cualquiera, si no eran argentinas, sólo se soñaba que vinieran, pasamos a momentos en que todo tipo de bandas de fuera comenzaron a visitar el paí­s. Y digo todo tipo, pues no sólo las masivas comercialmente llegaron a estas latitudes. Grupos como la Polla Records, por ejemplo. Es así­ como he visto a todos los grupos que escucho en mi IPOD que me interesó alguna vez ver, cosa que fantaseábamos en los patios del colegio hace 20 años.

-¿Cuál es la relevancia de estas visitas, más allá del consumo de espectáculos? Pueden teorizarse varias cosas, por ejemplo, la profesionalización de los proveedores. Sin embargo, creo que afirmar esto serí­a aventurado. Las empresas que proveen sonido, luces, como servicio contratado siempre han sido exigidas de cierto nivel y si antes los equipos de sonido malos eran más recurrentes en los conciertos, esto está vinculado a la falta de recursos más que a una generalidad del medio. Otra conclusión que se podria sacar es que la prensa musical crece” pero esto no resiste ningún análisis. Desde la revista Rock and Pop que no ha existido un medio, escrito, radial que sea referente de lo que pasa a nivel musical, aunque sea mayoritariamente centrado a lo extranjero y dejando algunas páginas al rock nacional. Ah, sí­, bueno, la Rolling Stone, pero la rolling es importante para músicos, más que para un público que la busque en kioscos.

En Chile se realizan festivales. Cientos. Todos los años. Son los festivales de municipalidades, de verano, costumbristas. Claro, no tienen una mega producción y probablemente no tengan en su cartel a los músicos que a uno le gustarí­a ver, pero pensado racionalmente se producen, año tras otro, y en el concepto básico no son muy distintos que los que se hacen en ciudades a las que miramos culturalmente, como Barcelona. En el concepto básico. Según un estudio, el año pasado a pesar de la crisis que en Europa pegó más fuerte, Barcelona programó 36 festivales a los que asistieron 700.000 personas. (asumiendo una relación matemática lineal, serí­an aprox. 20.000 asistentes por cada uno). La generación de dineros por estos conceptos es algo que los catalanes tienen claro, se generan derechos de autor, se generan trabajos, se generan ventas de insumos, etc. Sin embargo, y he aquí­ una de las diferencias fundamentales, la música catalana es considerada un bien cultural, que debe ser subvencionado, y por ejemplo, el plan de ayudas del 2009 aumentó la presencia en festivales de artistas catalanes en un 8%, cuando esa presencia ya antes era alta.

Y porque ese es finalmente el gran punto. -¿Cómo pasan, estos espectáculos masivos, a ser un elemento que aporte a la escena musical chilena, más allá de (sin desmerecer) sólo el concierto mismo? -¿O el que una persona quiera ver el nuevo concierto de U2 equivale más o menos a querer cambiar el plasma a fin de año, como acto de consumo? -¿Generarán a la larga algún nivel de crecimiento de la escena? -¿O seguirán las bandas chilenas tocando en locales que promedian 500 personas, sin tener acceso a escenarios con miles de personas? Está claro y no cuestiono, ni el costo de los conciertos masivos de bandas extranjeras ni el hecho que es esa banda y no otra la que el público quiere ver, ya que pagó para verla. He estado en conciertos en los que, por ejemplo, tocaban los Rolling Stones y abrieron Los Barracos, que en esa época tení­an una canción sonando en la radio. Obviamente quienes estaban en el Nacional iban por los Rolling, pero además medir la calidad de la banda nacional fue imposible, dado que evidentemente no tocaban con el mismo aparataje que el plato principal. Sin embargo, no creo que los públicos no tengan tolerancia a escuchar bandas que no necesariamente pagaron por ver. El año 2006, por ejemplo, cuando toca Skalariak en el estadio Victor Jara, frente a tres mil fans acérrimos del ska (con ropa a cuadros y todo), se sube Legua York y antes de ellos tocan un par de temas. El público, que era duro, escuchó con respeto y luego de la presentación siguió en espera de Skalariak. Nadie se murió por dos temas de hip hop, sin embargo, antes que ocurriera, nadie se lo habrí­a imaginado.

Hay muchos argumentos que esgrimen las personas cuando se les indica que la presencia de los grupos chilenos debe estar asegurada, en radios, en televisión, en conciertos, que si fueran buenos, llevarí­an gente, que no sé qué. Respecto a este punto, el año 2008 se presentó un proyecto de ley que apuntaba a que todos los espectáculos extranjeros tuvieran un grupo chileno como telonero. Sin embargo, ya en 1971 se legisló que en lo espectáculos vivos que se realizaran, el 85% de los participantes de habla castellana serí­an chilenos. Por otro lado, el punto quinto de la misma ley indica que el Ministerio de Educación debe procurar que se grabe música de compositores chilenos, sea folklórica o no. -¿Es necesario subsidir con leyes la presencia en conciertos? Es necesario, pues la música, como parte de nuestra cultura, no puede quedar regida a las órdenes de mercado.

Vuelvo a la pregunta inicial: -¿comienza una nueva era en espectáculos rockeros en Chile con Maquinaria? La verdad, espero que sí­. Porque así­ como hace 30 años, cuando The Police, en una de las decisiones más bizarras del festival de Viña, se subió a este escenario, al poco rato la cantidad de bandas que comenzaron a tocar y sonar, a pesar de todo lo adverso (en tiempos del terror) aumentó, por algo tan simple como haber visto, en vivo o por televisión a una verdadera banda de rock, así­, aquí­ mismo, cerquita, con formación clásica, guitarra, bajo, baterí­a, algo que todos puedan hacer. Por tanto, que venga Rage, por ejemplo, con un en vivo increí­ble, debiera significar que por lo menos uno de los miles de asistentes decida que él también puede armar un proyecto musical. Esa es mi esperanza, aunque estos espectáculos gigantescos sean todaví­a sólo para el sector que puede pagarlos.

2 thoughts on “Festival Maquinaria: ¿Comienza una nueva era en espectáculos rockeros en Chile?

  1. Tengo la fortuna de ser uno de los pocos chilenos que ha vivido la evolución de la maquinaria de los megaeventos desde cerca, he visto como ha evolucionado el mercado de los proveedores y de las productoras que han traí­do a los “grandes” artistas a nuestro paí­s, sin embargo, tambien tengo la “frustración” de ver cómo esta maquinaria que actualmente sólo se rige por el mercado, no ha significado un real o verdadero avance para la escena musical chilena y cuando digo “escena” no me refiero solamente a los artistas sino a todos los que de alguna forma somos parte de ella, es decir, músicos, compositores, productores, ejecutantes, proveedores, periodistas, crí­ticos y porque no, el público.
    En la medida de que el ir a ver un espectáculo foráneo siga significando algo no más que un mero acto de esnobismo (como ir a la nieve o a reñaca o pucón…), este tipo de eventos no pueden ser considerados como un aporte a la cultura.
    Tengo la fuerte convicción de que no necesitamos festivales foráneos para iniciar una nueva era en espectáculos rockeros, sino más bien requerimos de que todas y quiero reclacar el concepto de TODAS las instancias que participamos en la realización de este tipo de eventos, nos pongamos las pilas y demos todo nuestro esfuerzo por mejorar lo que hemos hecho hasta ahora. Tenemos los elementos técnicos, hace un tiempo no habí­a lugares para tocar, ahora hay muchos; hay mayores posibilidades de grabar, tenemos nuevas herramientas como internet, etc.
    Entonces, si juntamos esfuerzos, si unimos recursos, debemos exigir que las autoridades para que pongan sobre la mesa los recursos necesarios para hacer verdadera cultura, esa que se hace en el barrio, en la pobla, en la sala de ensayos, que es realmente chilena.
    No seamos la copia del festival que viene de Europa, Estados Unidos o Brasil, hagamos un festival Chileno, orgulloso de ser Chileno

  2. Tengo la fortuna de ser uno de los pocos chilenos que ha vivido la evolución de la maquinaria de los megaeventos desde cerca, he visto como ha evolucionado el mercado de los proveedores y de las productoras que han traí­do a los “grandes” artistas a nuestro paí­s, sin embargo, tambien tengo la “frustración” de ver cómo esta maquinaria que actualmente sólo se rige por el mercado, no ha significado un real o verdadero avance para la escena musical chilena y cuando digo “escena” no me refiero solamente a los artistas sino a todos los que de alguna forma somos parte de ella, es decir, músicos, compositores, productores, ejecutantes, proveedores, periodistas, crí­ticos y porque no, el público.
    En la medida de que el ir a ver un espectáculo foráneo siga significando algo no más que un mero acto de esnobismo (como ir a la nieve o a reñaca o pucón…), este tipo de eventos no pueden ser considerados como un aporte a la cultura.
    Tengo la fuerte convicción de que no necesitamos festivales foráneos para iniciar una nueva era en espectáculos rockeros, sino más bien requerimos de que todas y quiero reclacar el concepto de TODAS las instancias que participamos en la realización de este tipo de eventos, nos pongamos las pilas y demos todo nuestro esfuerzo por mejorar lo que hemos hecho hasta ahora. Tenemos los elementos técnicos, hace un tiempo no habí­a lugares para tocar, ahora hay muchos; hay mayores posibilidades de grabar, tenemos nuevas herramientas como internet, etc.
    Entonces, si juntamos esfuerzos, si unimos recursos, debemos exigir que las autoridades para que pongan sobre la mesa los recursos necesarios para hacer verdadera cultura, esa que se hace en el barrio, en la pobla, en la sala de ensayos, que es realmente chilena.
    No seamos la copia del festival que viene de Europa, Estados Unidos o Brasil, hagamos un festival Chileno, orgulloso de ser Chileno

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