Biografí­a Sol y Lluvia

El comienzo de la década de los setenta se presenta con el impulso de fuertes cambios. La revolución cubana y el levantamiento de Mayo del 68 en Parí­s, impulsado por los estudiantes universitarios y la guerra de Vietnam, que ya alcanzaba su máxima virulencia, forjan una mirada muy crí­tica hacia los procesos sociales imperantes.

El golpe militar de 1973 y la instauración de la dictadura desarman a una juventud organizada y opinante. La oscuridad y el miedo hacen su estreno en sociedad, provocando el silencio, el exilio y la muerte.

Es así­ como inspirados en la fuerza de la naturaleza nace: SOL Y LLUVIA, elementos que contraponen estados, pero que a la vez unifican el ciclo de la vida.

En 1978 una guitarra acústica y un bombo legüero acompañan la primera etapa del grupo. Grabaciones artesanales como Canto Libre (1980) y, posteriormente, Canto más Vida (1986) son el reflejo de la época más dura; canciones y propuestas, comienzan a golpear conciencias pidiendo permiso para entrar.

Las melodí­as andinas ya empezaban a dejarse oir; sindicatos en ciernes y grupos universitarios cobijados en el anonimato invitaban a los hermanos Labra a compartir sus veladas. A pesar del miedo y la desazón, el mensaje de acción de paz se iba expandiendo como forma alternativa de luchar contra el poder absoluto de Pinochet.

Durante esta época graban Desatando Esperanzas (1987) y Más Personas (1988); las letras son reflexiones que no sólo denuncian, sino que también proponen; la banda solidifica su sonido y su concepto.

Los espacios ganados eran cada vez mayores, La Radio Umbral y el Café del Cerro son í­conos de aquel tiempo. Se amplí­a un circuito que viera la luz en las poblaciones de Santiago.

En 1988 se vota el plebiscito. Durante esa época Sol y Lluvia viaja a Canadá y conoce más de cerca el fenómeno del exilio. A su vuelta en 1989, el grupo edita su sexto disco Sol y Lluvia enVivo y unos meses después la concertación gana las elecciones presidenciales.

En 1990 realizan un gran y emotivo concierto: Adiós General, en el Estadio Santa Laura, cerrando un ciclo importante que coincide con el término simbólico de una de las etapas más tristes de la historia de Chile.

En 1993  graban Hacia la Tierra. El grupo inicia un camino de introspección, el sonido coquetea cada vez más con estructuras melódicas y las letras se tiñen de metáforas.

Con ese disco recorren Santiago y el paí­s, su polémica carátula original, los miembros de la banda desnudos saliendo de un lago del Sur, no deja indiferente a nadie. Sol y Lluvia se hace

Fuerte en un nuevo público. Los hijos de aquellos les veí­an en las sedes parroquiales, universidades y cuanto lugar se prestara para exponer su canto durante el periplo 70 “” 80, comienzan a repletar estadios y parques.

Después de este peregrinaje, deciden dar un gran paso y congregar a más de cincuenta mil personas en el Estadio Nacional. Obviamente el grupo estaba completando un gran ciclo y estaba corroborando que en esta búsqueda, en este reencuentro con las raí­ces, no estaban solos. El nuevo escenario trae desafí­os importantes y el primero es la grabación de un nuevo disco.

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